miércoles

Estaba conversando con Félix Guattari sobre el poeta chileno Juan Luís Martínez: Coincido absolutamente con el poeta en el estilo de lectura que practicaba, la lectura fragmentaria, teniendo como guía la autosatisfacción. Qué es eso de andar leyendo libros completos?, son pocos los libros que se pueden y se deben leer completos. Por lo demás si uno se decide hacer algo así debería de paso asumir frente a los demás la experiencia y militar como lector de la tal obra que mereció tamaña dedicación. Félix Guattari encontró muy tonto lo que dije, y puso en marcha su natural paranoia a las conversaciones sin sentido, a las «trampas para decir leseras», cosa de la que debe cuidarse un pensamiento tan respetado como el suyo.
En fin, Félix Guattari y Juan Luís Martínez sostuvieron una conversación muy famosa (no carente de tonteras por lo tanto) sobre el devenir de la subjetividad. Entrevista que apareció en un par de lados, uno de ellos un libro editado por un poeta que estaba dejando de ser joven, Cristóbal Joannon, bajo el título Poemas del otro. Le conté a Felix Guattari a partir de esto una anécdota preciosa de este tipo raro, Joannon, a quien se le ocurrió referirse con particular amor y admiración hacia la silla de su escritorio: Vio sentado en ella a uno de sus mayores amigos y le preguntó si se sentía cómodo. Al responder su amigo que sí, le dijo con suprema satisfacción: Es que esa silla es especial para sentarse.
Félix Guattari y yo nos reímos y nos quedamos callados. Yo tengo mucho más permiso para jugar que él pero gano menos y la gente me respeta poco. Teníamos ganas de comunicarnos entonces resultó que sentados uno al lado del otro nos sacamos los anteojos y los limpiamos con el borde de la camisa exactamente al mismo tiempo, me miró medio jodido: te burlas de mí, o me sigues ventilando tu libertad de hacer lo que te da la gana?.


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